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¿Año nuevo, vida nueva?

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¿Año nuevo, vida nueva?

Con el año nuevo solemos plantearnos cambios y propósitos nuevos con la intención de crecer y mejorar como personas y sentirnos mejor con nosotros mismos. Nos planteamos qué queremos ser y qué tenemos que hacer para conseguirlo, pero muy a menudo lo hacemos de una forma poco realista y reflexiva, y por este motivo, entre otros, no solemos cumplir lo que nos proponemos y en consecuencia nos sentimos frustrados.

¿Cuáles son los propósitos más comunes para el nuevo año?

Los objetivos y metas que nos planteamos para el año nuevo son casi los mismos año tras año, seguramente, porque los propósitos tienen que ver con el ideal del “yo”, con lo que me gustaría ser, sin tener demasiado en cuenta lo que soy en realidad o mis posibilidades de serlo y además son los mismos para muchas personas, adelgazar, comer mejor, ir al gimnasio, aprender inglés, ser más puntual, etc..., porque la cultura, la época, la sociedad en la que uno vive influyen inevitablemente sobre ese ideal.

Por este motivo, es muy común que nos planteemos objetivos y metas relacionados con:

  • La salud Física: ir al gimnasio, practicar un deporte, hacer dieta.
  • La belleza: Ir al gimnasio, hacer deporte, hacer dieta, hacerse un tratamiento de depilación definitiva, etc.
  • La salud Mental: Dedicarnos tiempo para realizar actividades de cuidado hacia uno mismo (deporte, ocio, amistades,...) incluso podemos plantearnos una psicoterapia si pensamos que existe algún problema que nos cuesta resolver, etc.
  • Conocimientos Intelectuales: Cursos de idiomas, informática, etc... Incluso podemos plantearnos hacer una carrera universitaria.
  • El trabajo, el dinero, o la vivienda: Cursos de idiomas, informática o cualquier otro que nos ayude a mejorar nuestra expectativa laboral y ascender, sea dentro de nuestra empresa o cambiando de trabajo. Obtener mayor remuneración…
  • La pareja: Mejorar el aspecto físico (gimnasio, dieta,...), realizar actividades en las que prevemos que tendremos oportunidad de encontrar una pareja, etc. Nos podemos plantear dejar una relación que sabemos que no funciona para tener la oportunidad de encontrar otra persona o nos podríamos plantear hacer una terapia de pareja como intento de solución de los problemas con la pareja actual.
  • La familia: Llevarnos mejor con nuestros padres y/o hermanos, conseguir una pareja adecuada para la constitución de una familia…

¿Qué podemos hacer para evitar el abandono de nuestros propósitos y cumplir con nuestras buenas intenciones?

Es importante que tengamos claro qué estamos buscando con lo que nos proponemos, cuál es realmente nuestro objetivo y cuáles son nuestras posibilidades de alcanzarlo. Por ejemplo, me puedo plantear estar “más sano”, pero, si no me planteo una manera de medir lo sano que quiero estar o cuándo voy a considerar que he alcanzado dicho objetivo será fácil que me sienta frustrado o me desilusione con el propósito planteado y abandone los cambios que estaba introduciendo en mi vida.

En este punto también es interesante observar que los objetivos se pueden alcanzar por distintas vías, por lo que a la hora de decidir qué propósitos me voy a plantear para el curso que viene, puede ayudarnos el hecho de reflexionar sobre lo que espero alcanzar realmente y sobre cuál puede ser la vía menos costosa de alcanzarlo (en tiempo, dinero, esfuerzo, etc).

¿Es bueno o malo hacerse propósitos de cambio? ¿Por qué?

Los propósitos de cambio son síntomas evidentes de salud y autoestima, ya que lo que me propongo es alcanzar mi ideal de persona, por lo tanto, significa que me quiero lo suficiente como para visualizarme a mí mismo de esta manera y lucho por conseguir estar más sano, más atractivo, ser más inteligente, tener un mejor trabajo, pareja o familia.

Lo que no es positivo es hacerse propósitos inalcanzables, agotadores, que tienen pocas probabilidades de llevarse a cabo y que si no se cumplen, pueden llevarnos a experimentar una sensación de fracaso que en lugar de mejorar la visión de nosotros mismos, mine nuestra autoestima llevándonos incluso a sentimientos de profunda tristeza e irritabilidad. Esto ocurre cuando en lugar de valorar lo que nos hemos acercado al ideal del “yo” que había guiado nuestra intención, valoramos sólo el fracaso, es decir, la no consecución del “yo ideal”, y dejamos de querernos.

Recomendaciones prácticas para plantearse propósitos alcanzables

  • Darse tiempo para reflexionar sobre el ideal de persona que cada uno tiene en mente y lo que verdaderamente nos proponemos alcanzar.
  • Ser realista, si nunca he ido al gimnasio, no es muy razonable que me plantee ir todo el año 5 veces a la semana. Quizá puedo empezar por ir un par de veces a la semana y si me gusta, decidir más tarde ampliar el horario. Podemos guiarnos por lo que ocurrió el año anterior y proponernos una mejora respecto a eso.
  • El abandono de un “propósito” (por ejemplo, ir al gimnasio) no tiene por qué significar el abandono del objetivo que llevó a programar esa actividad (estar más fuerte y adelgazar), no tiene por qué ser un “fracaso”, podemos replantearnos la manera de lograr el objetivo y programar otra actividad.
  • Buscar / encontrar motivaciones en la propia actividad que voy a emprender ya que si no se encuentran es muy probable que posteriormente se abandone. Si la actividad que me propongo emprender no tiene ninguna motivación en sí misma para mí, plantearme si puedo alcanzar el objetivo deseado por otros medios. Por ejemplo, es muy común apuntarse al gimnasio con la idea de estar más sano y atractivo/a, pero esto también puedo conseguirlo practicando un deporte, haciendo bailes de salón, aeróbic, etc. y es posible que alguna de estas cosas me resulte placentera en sí misma.
  • Procurar convertir los propósitos en un estilo de vida y si realmente suponen un gran esfuerzo, acotarlos en el tiempo para poder sentir que hemos concluido con éxito lo que nos proponíamos. Podemos proponernos comer más sano (incluir en nuestra dieta de vez en cuando, alguna fruta o verdura que nos guste, siempre que disfrutemos con ello, etc.) pero si lo que vamos a hacer es una dieta de adelgazamiento, es recomendable que tenga una duración determinada, sino, siempre acabaremos las dietas abandonándolas y por lo tanto, con sensación de fracaso.
  • En definitiva, tener presente que por muchos propósitos que nos hagamos, es muy posible que no lleguemos a ese “ideal” que podemos colocar en un lugar inalcanzable y que como mucho, vamos a mejorar un poco algunos aspectos de nosotros mismos.

En conclusión, cada fin de año se nos brinda la oportunidad de hacer balance personal; de asimilar errores, corregirlos y de crecer como seres humanos; de perdonar y perdonarnos, de avanzar y mejorar; de coger definitivamente la famosa lista de todos los años, mirarla y preguntarnos: ¿Es esto realmente lo que necesitamos cambiar para que con el año nuevo empiece también una vida nueva? La respuesta solo la tienes tú.

Sobre este y otros muchos temas podemos hablar en la Asesoría Psicológica de la Casa de la Juventud del Ayuntamiento de Pamplona, en horario de 11 a 13 horas los lunes y miércoles, a través del teléfono 948233512 o de nuestro correo electrónico, asesoriapsicologica@casajuventud.com. Si quieres ponerte en contacto con nosotros, no lo dudes, te atenderemos con mucho gusto.


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